Mas Fuerte que Todo lo Demás

Por Calvino Guzmán

Una vez más, Motörhead visitó la Argentina, esta vez para presentar su ultimo disco, “The World is Yours”. La banda subió al escenario entre aplausos y gritos de “que salga Lemmy la puta que lo parió”. Acercándose al micrófono, saludó al público con un “Hola Buenos Aires, somos Motörhead y tocamos rock n roll”.

            Comenzó así el show, completamente despojado, crudo y ruidoso, con un “Iron Fist” letal y cantado por el publico. Sin mediar palabra, la banda arremetió después con el clásico “Stay Clean”, donde el guitarrista galés Phil Campbell demostró una vez mas tener lo que se necesita para tocar rock y blues.

Foto: Rolling Stone Argentina, por Tomás Correa Arce

            Los temas de Motörhead son breves, al punto, a veces dejando hambre de más. Lemmy tomó la palabra e increpó a la audiencia presente “si quieren que toquemos más fuerte, entonces levanten sus dos putas manos en el aire ahora”. La respuesta fue unánime y la consecuencia obvia. Mas decibeles de potencia, pero no por ello una perdida grotesca de claridad. Presentó a continuación, el primer corte de difusión de “The World…” el rockero, como todo en Motörhead: “Get Back In Line”.

            Luego de los aplausos y otras breves palabras, el frontman anunció “Esto es Metrópolis”. Comenzaron a sonar las líneas melódicas del tema, Campbell y Lemmy se tomaron de los dedos meñiques, los alzaron como amigos y separándose rasguearon la solemne base de la canción, la cual todo el Luna Park cantó con emoción. Siguió después otro clásico “Over the Top” con su potencia envidiable, el cual fue sucedido a su vez por “One Night Stand” de “Kiss of Death”.

            “Esto se llama Rock Out With Your Cock Out” profirió Lemmy por el micrófono y después de traquetear en su bajo distorsionado el riff principal, el tema explotó. Se sumaron la batería de Mikkey Dee, y la guitarra de Campbell en esta brutal pieza de rock pesado, un testamento a lo que realmente es Motörhead “escucha la música venir, tan fuerte como lo puedas soportar […] a rockear, hasta el fin de tu vida”.

            A partir de allí, Phil Campbell, que ya había deslumbrado con sus habilidades, se hizo cargo de un solo ameno que sirvió de preludio para la segunda pieza del ante último disco de la banda, Motörizer, la genial “The Thousand Names Of God”. El público agradeció y Lemmy rugió en el micrófono. Dee golpeaba la batería con firmeza, Campbell y el Luna Park entero acompañaron en coros la canción, para luego devenir en los geniales solos de “slide guitar” que el guitarrista profesó sin ningún problema.

            De allí, la banda se retrotrajo a 1983, con “I Got Mine”, en la que nuevamente, Argentina coreó y saltó enérgicamente. Le siguió “I Know How to Die” otra brutal pieza del ultimo disco. Volaron, como en todo momento, remeras, banderas y zapatillas que los técnicos de la banda salieron disparados a remover del escenario.

            Después de un breve silencio, la banda agradeció, bebió tragos y comenzó con la espectacular pieza que es “The Chase is Better than the Catch”. Las cabezas se movieron hacia arriba y hacia abajo, al compás de la música. De repente, todo se apagó y con la misma velocidad se encendió. Silbidos mediante y la expresión de sorpresa de Lemmy, el bajista rasgueo el instrumento, comprobó que el sonido había vuelto y con gran eficacia la banda retomó de donde había dejado. No se volvió a hablar del percance.

Foto: Rolling Stone Argentina, por Tomás Correa Arce

            “La próxima canción esta dedicada a William Shakespeare, porque es británico y porque le encantaba la tragedia” río el mítico rockero. Hi-hat mediante, sonó “In the Name of Tragedy” del disco “Inferno”. Argentina rockeó, saltó, hubo pogo y gritos coreando la letra.  Llegó entonces el momento del solo de guitarra que adorna la canción, se sentía expectativa por ver a Campbell tocar. Sonaron los acordes precedentes y en ese momento, a los costados de Mikkey Dee, se levantaron dos columnas de humo. Lemmy y Campbell se retiraron y comenzó el solo de batería, donde el gigantesco sueco fue colmado de aplausos y gritos. Retomó finalmente un beat sencillo Rock ‘n’ Roll y sonaron nuevamente los acordes y Campbell hizo rugir nuevamente a su guitarra. Lemmy y el público corearon las últimas frases de aquella obra maestra.

            Sonaban gritos, cantos de “olé olé olé, cada día te quiero mas” cuando Lemmy decidió abordar “Just ‘Cos You’ve Got the Power” dedicado “a aquella mierda que son los políticos [silbidos del publico] si yo también los odio, ratas asquerosas”. Este tema fue, según Lemmy, el momento de relajación: “Así se relajan”, dijo socarrón.

            “¿Les gusta el rock n roll?” fue la pregunta que precedió a “Going to Brazil”. Nuevamente, el público aportó a la causa y los encargados de la prevención, situados contra la valla, otra vez se encargaron de remover a los que se asfixiaban en el tumulto. Al hilo siguió “Killed by Death” para finalmente llegar “al ultimo tema, bah, si son lo suficientemente ruidosos por ahí volvemos para uno mas”. Nadie tenia dudas de a que tema se refería. Comenzó a puntear el bajo velozmente se incorporaron en un crescendo fulminante la batería y la guitarra y en un aullido unánime se escucho “si quieres apostar, soy tu hombre, ganas algunas, perdés otras, es todo igual para mi”, la primer frase del clásico y mas conocido tema del trío: “Ace Of Spades”.

            Arrollador, Motörhead se despidió. El público gritaba, saltaba y entonaba loas al bajista. Ante esto, después de 5 minutos, Dee, Campbell y Lemmy retomaron sus posiciones. Redoble de batería mediante, comenzó el repiqueteo de doble bombo que, entremezclado con breves acordes de guitarra dio comienzo a lo que si fue la ultima pieza cruda del show: “Overkill”. No es necesario recalcar nuevamente la actitud del público. Cuando el tema parecía terminar, comenzaba nuevamente para dar lugar a un solo de guitarra de Campbell o un solo de bajo de Lemmy. Y así otra vez, hasta que finalmente, después de un sensacional cancionero, la banda se despidió definitivamente. Volaron púas y palillos de batería hacia la audiencia. El show había terminado.

            Dentro de todo, fue un set bestial. El sonido ensordeció, pero cada instrumento sonó claro, al contrario de lo que la reputación del trío da a entender generalmente. La calidad de presentación fue enérgica, la esperada, y el carisma de Lemmy se mantuvo intacto. Prevención trabajo arduamente ante tanta furia desbordante. Sin duda todos podemos decir que fue “otro día perfecto”.

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